5o. Dom
de Pascua Ciclo B (Id=297)
Les contó cómo había visto al Señor en el camino
Lectura del libro de los Hechos de los
Apóstoles
9, 26-31
En aquellos días, llegado a Jerusalén,
Pablo intentaba unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo, pues no
creían que fuera realmente un discípulo. Entonces Bernabé tomó consigo a Pablo
y lo presentó a los apóstoles. Les contó cómo en el camino Pablo había visto al
Señor que le había hablado, y con qué convencimiento había predicado en Damasco
el nombre de Jesús. Desde entonces iba y venía libremente con los apóstoles en
Jerusalén, predicando con valentía el nombre del Señor. Hablaba y discutía
también con los judíos de procedencia griega, pero éstos decidieron matarlo. Al
enterarse los hermanos, lo llevaron a Cesarea y de
allí lo enviaron hacia Tarso.
Entretanto, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria; se
consolidaba viviendo en fidelidad al Señor, y se extendía impulsada por el
Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 21, 26b-27.28.30.31-32
El Señor es mi alabanza en la gran
asamblea
Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna
Cumpliré mis votos en presencia de quienes
lo respetan. Comerán los humildes y se saciarán, alabarán al Señor los que lo
buscan: viva su corazón por siempre.
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea
Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna
Al recordarlo retornará al Señor la
tierra entera, todas las naciones se postrarán ante él. Sólo ante él se postrarán
los grandes de la tierra, ante él se inclinarán todos los mortales.
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea
Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna
Yo viviré para el Señor, mi descendencia
le rendirá culto, hablarán de él a la generación venidera, narrarán su
salvación a los que nacerán después, diciendo: "Esto lo hizo el
Señor".
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea
Apud te, Dómine, laus mea in ecclésia magna
Este es su mandamiento: que creamos y que nos amemos
Lectura de la primera carta del apóstol
san Juan
3, 18-24
Hijos míos, no amemos solamente de palabra,
sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que pertenecemos a la verdad y
tendremos la conciencia tranquila ante Dios, porque si ella nos condena, Dios
es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.
Hermanos queridos, si nuestra conciencia no nos condena, podemos acercarnos a
Dios con confianza, y lo que le pidamos lo recibiremos de él, porque cumplimos
sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y éste es un mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que
nos amemos unos a otros según el mandamiento que él nos dio. El que cumple sus
mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. Por eso sabemos que él permanece
en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da
fruto abundante.
Manéte in me, et ego
in vobis, dicit Dóminus; qui manet in me fert fructrum multum.
Aleluya.
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 1-8
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. El Padre corta todas
las ramas unidas a mí que no dan fruto, para que den más fruto. Ustedes ya
están limpios, gracias a las palabras que les he comunicado. Permanezcan unidos
a mí, como yo estoy a ustedes. Ninguna rama puede producir fruto por sí misma,
sin permanecer unida a la vid, y lo mismo les ocurrirá a ustedes, si están
unidos a mí.
Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece unido a mí, como yo estoy
unido a él, produce mucho fruto; porque sin mí no pueden hacer nada. El que no
permanece unido a mí, es arrojado fuera, como las ramas que se secan y luego
son amontonadas y arrojadas al fuego para ser quemadas.
Si permanecen unidos a mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que
quieran y lo tendrán. Mi Padre recibe gloria cuando producen fruto en
abundancia, y se manifiestan como discípulos míos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.